Negocios en Buenos Aires

La ciudad de Buenos Aires ofrece un gran abanico de posibilidades para hacer negocios de todo tipo, desde pequeños emprendimientos personales a millonarias apuestas empresariales.

En este sentido, una de oportunidades más rentables es el turismo, que ha cambiado enormemente en las últimas décadas, sobre todo con la importancia que ha adquirido la moneda extranjera en nuestra economía. Más allá de los aventureros que deciden recorrer la ciudad en busca de sus secretos, la gran mayoría de los turistas sigue de cerca las recomendaciones de guías y recorridos ya prestablecidos. Esto permitió el florecimiento de zonas específicas que se alimentan de un gran flujo de visitantes diarios, lo cual se ha traducido en un plan estratégico de negocios para muchos emprendedores, desde grandes tiendas de ropa a pequeñas ferias artesanales, pasando por hoteles boutique a económicos hostels para visitantes de presupuestos más austeros.

Otra de las tendencias más explotadas en los negocios urbanos tiene que ver con la gastronomía. Buenos Aires se caracteriza por poseer una amplia y variada oferta gastronómica que, en parte, se relaciona estrechamente con el turismo, pero también con los hábitos de sus ciudadanos. Barrios como Puerto Madero, Recoleta, Palermo y San Telmo agrupan la mayor porción de restaurantes con menús modernos y, en general, más costosos para el bolsillo. Claramente estas son las zonas de la ciudad más elegidas por los turistas extranjeros. Sin embargo, el negocio de la gastronomía en Buenos Aires se expande mucho más allá. La ciudad posee una cifra asombrosa de bares tradicionales y pizzerías, pero esto no ha impedido que año tras año se inauguren nuevos locales, según estadísticas oficiales, alrededor de 100 en los últimos doce meses.

Desde ya que la gastronomía es un negocio de riesgo en cualquier gran ciudad. No existen recetas infalibles para atraer la atención de los clientes, con lo cual puede convertirse en un éxito rotundo pero también en un fracaso súbito e irreversible, ya que son pocos los pequeños emprendedores con el respaldo suficiente para sobrellevar una apertura poco auspiciosa.

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Buenos Aires también es sinónimo de cultura, en todas sus facetas y múltiples matices. Si bien hasta hace muy poco tiempo esto no conformaba un nicho de negocios verdaderamente rentable para los pequeños y medianos emprendedores, siempre bajo la órbita de los grandes empresarios de espectáculos, en los últimos años la oferta de cultura ha explotado de forma muy variada; por ejemplo, en las ferias artesanales, teatros independientes, exposiciones, muestras y apertura de nuevas librerías en distintos polos alejados de los sitios tradicionales, como la calle Corrientes o la Avenida de Mayo. Esto supone que, lejos de limitar la oferta a una elite más o menos fija, la cultura se ha expandido en todas direcciones sin perder de vista la oportunidad de hacer buenos negocios, en ocasiones directamente y otras, más creativas, de manera secundaria.

Pero quizás el modelo de negocios más fuerte en la ciudad de Buenos Aires es el negocio inmobiliario, durante mucho tiempo un verdadero refugio de las clases adineradas frente a los vaivenes de la economía local. Más allá de su impresionante casco histórico y algunos sitios tradicionales, la estética de la ciudad no posee una estrategia clara, lo cual ha permitido el florecimiento de emprendimientos inmobiliarios a gran escala en distintos barrios; en ocasiones alterando por completo sus perfiles.

En resumen, la ciudad de Buenos Aires permite una enorme cantidad de oportunidades para hacer negocios, desde pequeños proyectos creativos y pujantes que van explorando los límites de nichos ya establecidos desde hace años, buscando siempre nuevas alternativas, a grandes inversiones nacionales e internacionales que continúan explotando aquellos filones urbanos que, por ahora, parecen inagotables.

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