Recomendaciones de seguridad para utilizar una centrífuga de laboratorio

El asiduo mantenimiento y el correcto uso del equipamiento resulta fundamental para que un laboratorio médico pueda funcionar en forma adecuada y también reducir los costos de reparaciones que pueden acumularse en caso de no seguir una serie de “buenos hábitos”. En este repaso veremos las recomendaciones básicas de seguridad para utilizar una centrífuga de laboratorio, un equipo que genera movimientos de rotación con el objetivo principal de separar los componentes de una sustancia.

Las centrífugas son equipos presentes en la mayoría de los laboratorios médicos, y existe una importante variedad, dependiendo del tipo de labor que se realice en cada centro. La principal diferencia entre las centrífugas es la velocidad en la cual operar, con alternativas que van desde las 2.000 rpm hasta los modelos que se conocen como ultracentrífugas que trabajan a 75.000 rpm.

En todos los casos es importante que la carga sea equilibrada. Esto quiere decir que hay que colocar los tubos en la forma más simétrica posible, pues un desequilibrio de pesos puede terminar por dañar el motor, e incluso roturas en los tubos. Ya que hablamos de los tubos, también es importante que los mismos sean de calidad para soportar la fuerza de este equipamiento. También es importante evitar la corrosión, que puede afectar al rotor y al conjunto de componentes de la centrífuga de laboratorio y en tanto debe ser comprobada en forma periódica.

Al igual que la necesidad de nivelar la carga, es importante que la centrífuga se coloque en una superficie también nivelada. Por otra parte, siempre se recomienda reemplazar los recipientes metálicos dañados, reemplazar el forma periódica los tapones amortiguadores, y mantener el equipo limpio, libre de restos de las muestras y polvillo.

Además de seguir el protocolo de seguridad ajustado a la sustancia o sustancias que se emplean en el proceso, es de suma importancia notar que la tapa de la centrifuga debe permanecer cerrada durante todo el proceso. Si bien los modelos más modernos no permiten que la tapa se abra mientras la centrífuga hace su trabajo de rotación, es clave tener en cuenta esta recomendación para mantener los niveles de seguridad y también la vida útil del equipamiento.

A fin de cuentas, un buen uso se traducirá en mayor seguridad y también en ahorro para la empresa, dos variables que toda compañía del sector persigue.

 

 

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