Tips a tener en cuenta para una visita a un shopping

Ir al shopping es una actividad recreativa que atraviesa a todas las clases sociales ya que ofrece un variado catálogo oportunidades que se ajustan a prácticamente todos los bolsillos.

En la ciudad de Buenos Aires, por ejemplo, y también en el conurbano bonaerense, el crecimiento exponencial de los shoppings da cuenta de lo complejo que resulta analizar el comportamiento y los hábitos de sus visitantes; a tal punto que “ir al shopping” se ha convertido en una actividad que incluye un enorme abanico de posibilidades.

Hay quienes van al shopping, paradójicamente, sin la intención de comprar nada, solo para pasear y recorrer locales. Otros, en cambio, aprovechan para comparar precios de distintas marcas, sobre todo de indumentaria. Finalmente están los que utilizan los shoppings para ir al cine, para entretenerse con sus juegos para chicos, para disfrutar de un buen rato en el patio de comidas.

Por eso los shoppings son lugares que presentan un gran desafío para los estrategas del marketing y los negocios, que rara vez dejan librado algo al azar; por ejemplo, en la ubicación de locales comerciales y diseño de stands. Porque, aceptémoslo, no es lo mismo atraer la atención de quien visita uno de estos establecimientos con la intención de comprar algo que despertar el interés en alguien que solo desea mirar ofertas en un ambiente seguro.

Ahora bien, salgamos por un momento del rol de consumidores, o de peregrinos seriales de centros comerciales, y saltemos del otro lado del mostrador.

shoppssBasta imaginar que, por ejemplo, somos dueños de un stand en un shopping para darnos cuenta de una vez y para siempre que los centros comerciales son verdaderas junglas de estímulos visuales. ¿Cómo es posible atraer la atención de clientes potenciales en un ambiente con tamaño grado de competitividad? ¿Cómo logran los cráneos del marketing que alguien sin la intención previa de gastar sienta deseos de comprar?

La respuesta, naturalmente, está en la arquitectura y el diseño.

Para seguir con el ejemplo anterior, pensemos por un momento en el diseño de locales comerciales: deben ser atractivos, utilitarios, y optimizar al máximo el espacio disponible; es decir, destacarse claramente del resto de sus competidores y, al mismo tiempo, ser tanto visibles para quienes buscan una marca en particular como atractivos para los que caminan casualmente por ahí.

Los shoppings, como vemos, conforman un ecosistema comercial de enorme complejidad. Por supuesto que no existen recetas infalibles para el éxito, aunque sí hay prácticas que garantizan el fracaso más rotundo. Si bien la estrategia más habitual es la de garantizar grandes ofertas y descuentos, el verdadero secreto de los centros comerciales no tiene nada que ver con la satisfacción del cliente que va, por ejemplo, para comprar un regalo de cumpleaños, sino en persuadir, en convertir a sus visitantes en potenciales clientes.

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